Campo de concentración de Sachsenhausen

Jueves, 1 Noviembre 2012
El campo de concentración de Sachsenhausen era el primer campo de concentración que visitábamos en nuestra vida. Posteriormente hemos estado en el campo de exterminio de Auswitch Birkenau. La visita al campo de concentración de Sachsenhausen nos impactó y conmocionó mucho. Muchos nos preguntaron por qué estando de vacaciones íbamos a ver y escuchar tragedias a un campo de concentración. Pues bien, los campos de concentración forman parte de la historia y conocer los episodios duros y crueles es necesario para que no se vuelvan a repetir. Sachsenhausen es un campo de concentración cerca de Berlín y recomendamos su visita siempre que paséis, al menos, 3 días en Berlín.
 
Para llegar al campo de concentración de Sachsenhausen desde Berlín, lo mejor es coger el tren desde Alexander Platz y bajarse en Oranienburg. Nosotros realizamos una visita guiada porque queríamos que un experto en la materia nos explicara todo lo que íbamos viendo.
 
Podéis contratar la excursión online. Atención porque no incluye el transporte pero si la entrada al campo y guía en español:
 

 
 
 
 
La visita al campo de concentración de Sachsenhausen comenzaba en Oranienburg, el pueblo de al lado de Sachsenhausen. La razón de ir en tren hasta allí y después caminar hasta el campo de concentración era ver y conocer mejor el entorno en el que se desarrolló la historia. Durante los años de actividad del campo de concentración, los habitantes de Oranienburg fueron conscientes de lo que pasaba dentro del campo de concentración pero por miedo a represarías no denunciaban la situación. Dicen que el olor a cuerpo humano que salía de los hornos crematorios se podía oler desde el pueblo.
 
De camino al campo de concentración de Sachsenhausen paramos delante de una placa conmemorativa a las Todesmarsch (Las marchas de la muerte). Las marchas de la muerte fue un proyecto que se hizo cuando el campo de concentración estaba a punto de cerrar para eliminar pruebas de lo que allí había pasado. Consistía en transladar  a los presos de Sachsenhausen a Raben donde partiría un barco  con ellos dentro y lo harían explotar. Afortunadamente los presos nunca llegaron a Raben ya que las marchas fueron interceptadas por los aliados. A pesar de ello, muchos murieron por el camino debido a las condiciones infrahumanas de las que salieron de Sachsenhausen.
 
 
Todesmarsch - Marchas de la Muerte
Mapa de las marchas de la muerte
 
Una vez dentro del campo de concentración de Sachsenhausen se pueden ver las diferentes instalaciones.
 
El patio de vistas es donde se hacía el recuento diario de presos y donde se escogía un preso al azar que era ahorcado delante de todos para infundir miedo. Además se escogían también 3 personas cada día para aplanar el patio con un rodillo de piedra enorme. Muchos morían en esta tarea a causa de la debilidad de sus cuerpos.
 
Otro lugar histórico que se puede ver es el Monstruo verde. Era una caseta donde llevaban a mujeres y las obligaban a prostituirse. El Monstruo verde era un premio para aquellos presos que hacían favores a las SS. Lo que no sabían los presos era que a muchos de ellos los mataban después de salir del prostíbulo.
 
 
Monstruo verde - Sachsenhausen
Monstruo verde
 
La vigilancia dentro del campo de concentración de Sachsenhausen era extrema. Cualquier persona que pasase la zona neutral era disparada. Los pocos presos que lograron escapar lo hicieron a través de túneles que ellos mismos construyeron. Muchos de ellos eran retornados al campo de concentración una vez conseguían huir ya que eran muy identificables con el uniforme, la cabeza rapada y su mal estado de salud.
 
 
Zona Neutral -Sachsenhausen
Zona Neutral
 
También se pueden visitar algunos barracones reconstruidos. Los originales fueron quemados para esconder que aquello fue un campo de concentración. Además, cuando Sachsenhausen ya era un museo, un grupo de extrema derecha incendió los barracones reconstruidos. De hecho, cuando se entra en ellos todavía huele a quemado.
 
Los presos se agrupaban en los barracones por nacionalidades. Aquellos con experiencia sabían que la mejor litera para dormir era la del medio ya que al tener un preso arriba y abajo, era donde pasabas menos frío. Además, las zonas de higiene tenían de todo menos higiene. El agua de las bañeras se cambiaba una vez al mes por lo que lo convertía en un lugar de transmisión de enfermedades debido al agua infectada.  Lo último que tenía que hacer un preso era bañarse allí.
 
Baños barracones - Sachsenhausen
Bañeras de los barracones
 
Por último se visitan las cámaras de gas y los hornos crematorios. Todos sabemos cómo engañaban a la gente para que entrasen allí. Como os podéis imaginar impacta mucho estar en el sitio donde tantos perdieron la vida.
 
Hornos crematorios - Sachsenhausen
Hornos crematorios
 
Si estás planficanco el viaje y estás pensando qué ver en Berlín, te recomendamos que incluyas esta visita en tu planificación. Si bien es cierto que al final del día acabas un poco tocado por lo que has visto, creemos que es algo completamente necesario que te hace valorar el momento actual en el que vivimos y te hace pensar en los errores que ha cometido la humanidad al largo de la historia. 
 
 
 
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