Pfaueninsel: La isla de los pavos reales

Lunes, 10 Diciembre 2012
La Pfaueninsel es un lugar que todo amante de la naturaleza debería visitar en su estancia a Berlín. Se trata de una isla, a tan solo 20 minutos de la gran ciudad, solo accesible mediante ferry.
 
Llegamos a la Pfaueninsel improvisando un poco, ya que no teníamos pensado ir  durante aquel viaje. Acabamos allí porque por la mañana habíamos estado en Potsdam y la guía nos dijo que era de los lugares preferidos de los berlineses para pasar el fin de semana. Nos lo pintó tan bien que, por la tarde, en el tren de regreso a Berlín nos bajamos en Wansee para poder coger un autobús que nos dejase en la orilla opuesta de la isla. El autobús pasa por una carretera estrecha en medio de un bosque y hay que bajarse en la última parada. Allí mismo está el ferry que sale cada 45 minutos. El precio del ferry es de 4€ ida y vuelta.
 
 
Castillo de la Pfaueninsel
Castillo de la Pfaueninsel
 
Llegamos a la isla y nos sorprendió muy gratamente. No nos imaginábamos que sería tan bonita…  Su extensión es de 1,5 Km de largo x 0,5 Km de ancho. No teníamos ningún mapa pero hay un camino principal que recorre todo el perímetro de la isla  y fuimos por allí. En nuestro paseo nos cruzamos con diferentes animales. También encontramos unos cuantos palacios e incluso una pequeña granja. Estábamos casi solos, creemos que en toda la isla habían únicamente unas 8 personas a parte de nosotros.
 
Fue precioso, realmente idílico. Por algo es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco… Pudimos ver naturaleza por todas partes, pavos reales correteando a sus anchas y palacios sacados de cuentos.
 
Estando allí el tiempo se empezó a torcer, de repente empezó a llover y estábamos a la intemperie, sin ningún sitio donde resguardarnos. Decidimos entrar a uno de los palacios de libre acceso esperando que al acabar lloviese menos.
 
 
Pavos reales en Pfaueninsel
Pavos reales
 
La lluvia asustó a muchos pavos reales y ahora no se dejaban ver con facilidad. Pero seguimos disfrutando de muchas aves más que se veían desde la isla, de ovejas, de las vistas al gran lago y de la intimidad tan romántica que se respiraba en aquel lugar.
 
Paseando encontramos unas bellotas gigantes casi imposibles de levantar de lo que pesaban  y estuvimos haciendo el tonto un rato con ellas.
 
 
Bellotas en la Pfaueninsel
Bellotas en la Pfaueninsel
 
Después, nos pusimos rumbo al ferry para volver a coger el bus. Los horarios del ferry y el bus están bastante coordinados, así que no tendréis que esperar demasiado. Ya casi llegando al ferry, nos divertimos persiguiendo a los últimos pavos reales que veríamos. No tengáis miedo, no hacen nada.
 
Nos encantó la Pfaueninsel!! Simplemente hay que estar allí para ver lo bonita que llega a ser. Una grata sorpresa encontrar un sitio lleno de naturaleza tan cerca de Berlín.
 
 
Bellotas de la Pfaueninsel
Jugando con las bellotas de la Pfaueninsel
 
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