Moscú no es como tú te la imaginas

Jueves, 26 Septiembre 2013
Moscú es una ciudad que sorprende. Para bien o para mal, Moscú no es como tú te la imaginas. Y es que Moscú no dejó de mostrarnos las cosas diferentes a como nosotros nos las habíamos imaginado. Esto nos pasó a nosotros y le pasa a casi todo el mundo.
 
Pongamos un ejemplo… San Basilio. La famosa iglesia de la plaza Roja con sus cúpulas extraídas de un cuento de fantasía. Nada más llegar decidimos que lo primero que teníamos que hacer era visitar esa iglesia por dentro. ¿Cómo nos la imaginábamos? Pues colorida, alta… que cuando mirásemos hacia arriba viésemos el final de las cúpulas. Pues nada más lejos de eso, San Basilio es la iglesia que hemos visto que más se asemeja a una cueva. Nos encontramos con pequeñas salas pintadas en la roca, estrechos pasillos que te llevan de una sala a otra, techos bajitos y diferentes plantas. Bien, flipamos. Moscú nos sorprendió allí por primera vez.
 
 
Interior catedral de San Basilio
 
Techo catedral de San Basilio
 
 
Al segundo día de estar allí nos dimos cuenta de que nada es lo que parece en Moscú. Y eso no es malo, simplemente hay que ir con una mente abierta y sabiendo que seguramente no encuentres lo que tú te esperabas, pero quizá encuentres otro enfoque mucho más interesante. 
 
Pongamos otro ejemplo… la armería del Kremlin. La armería del Kremlin se vende como la mayor colección rusa en cuestión de armas y posesiones de los zares. Nos imaginábamos… pues eso… muchas armaduras, espadas, fusiles etc. La verdad es que habían pero no era la colección más importante que pudimos ver. En su lugar, vimos impresionantes carrozas, trajes, vajillas… Un lujo llevado al extremo que nos encantó. No era lo que nos esperábamos pero nos encantó.
 
Cuando se mira la extensión del Kremlin en sí, parece muy grande y crees que estarás el día entero para verlo todo. La verdad es que la parte visitable no es tan grande y en medio día bien aprovechado puede estar visto.
 
 
Plaza del Kremlin
 
Campana gigante en el Kremlin
 
 
Jardines del Kremlin
 
 
 
Moscú nos sorprendió mucho por la gran seguridad que tiene. En todos los andenes de metro hay unos 5 policías y las calles están llenas de ellos. En nuestra visita, además, se celebraba el mundial de atletismo y cerca del estadio vimos unos comandos policiales que ni en las películas, quizá habían cientos de ellos, ¿miles quizá?
 
 
Policias en Moscu
 
 
Cuando veas algo en el mapa que creas que está cerca, plantéate seriamente si coger el metro (en este artículo os mostramos las mejores paradas). Nada está cerca en Moscú, es tan grande que lo que parece estar justo al lado son 45 minutos caminando. Además, cuando tengas previsto ir a algún lado que está al otro lado de la calle, estudia primero dónde está el paso subterráneo para cruzar porque puedes estar caminando durante más de una hora sin encontrarlo… (true story).
 
Lo importante en Moscú es disfrutar de las sorpresas, por ejemplo el parque de Kolomenskoye fue precioso… nos imaginábamos un parque sencillo, como un bosque, pero nos encontramos un parque de lo más completo con iglesias preciosas.
 
 
Parque Kolomenskoye en Moscu
 
Palacio de madera del zar en Kolomenskoye
 
 
Lo que más nos sorprendió de Moscú fue quizá los precios. Habíamos leído que era la ciudad más cara del mundo y nada más lejos de la realidad. Barcelona es más cara, al menos para comer. Una coca-cola grande allí te cuesta aproximadamente 1 euro. El supermercado es mucho más barato. El billete de metro vale 60 céntimos aproximadamente y las entradas a los lugares turísticos unos 6-8 euros. Nada comparado con Londres por ejemplo, donde todo el presupuesto se dispara.
 
¿Y a ti, qué te sorprendió de Moscú?
 
 
 
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