La experiencia de dormir en el desierto de Merzouga

Domingo, 1 Noviembre 2015

Una de las motivaciones que nos hizo volver a Marruecos, fue el desierto. En nuestro viaje a Marruecos de 2012 no tuvimos días suficientes como para ir hasta Merzouga desde Marrakech. Esta vez, encajaba perfectamente en la ruta por el Atlas. 
Desde el primer momento tuvimos claro que el desierto no iba a ser el objetivo del viaje, pero sí una etapa importante de la que queríamos disfrutar tranquilamente. Es por eso que decidimos que pasaríamos 2 noches allí. La primera noche la queríamos hacer en algún alojamiento a pie de dunas y accesible con el coche. La segunda noche, nos queríamos adentrar con camellos en algún campamento. 


La elección del lugar fue difícil. La oferta hotelera en el desierto de Merzouga es enorme. Queríamos un hotel a pie de duna, donde solo al salir pudiéramos andar por las dunas pero que a la vez pidiéramos llegar con nuestro coche de alquiler. En otro post os explicaremos en detalle los alojamientos que vimos por allí y cuál puede ser una buena elección. Nosotros escogimos el albergue La Suerte Loca por recomendación de una buena amiga. No es de los más publicitados por Internet pero sí un mítico del desierto.


Llegamos a La Suerte Loca al caer la noche. Había sido un día duro de coche tras casi 10 horas conduciendo desde Fez hasta Merzouga. Google Maps nos indicaba que serían 7 horas, pero eso no incluye todos los camiones, burros, bicis, tractores que te encuentras en la carretera. Tampoco que cada vez que entras a un pueblo has de pasar a 60Km/h. Ni que las carreteras en Marruecos son casi todo el rato en línea continua y adelantar se hace difícil. 


En el alojamiento nos recibieron con los brazos abiertos. Aquella noche cenamos como reyes. Estaba todo buenísimo pero fue un exceso de comida que sentó mal a nuestras barrigas. Por la noche pasamos calor. A las 3 de la mañana nos pusimos una alarma para salir al patio del alojamiento para ver las estrellas. Nos hacía mucha ilusión ver un cielo estrellado (aquí en Barcelona es muy difícil de ver). El patio estaba completamente oscuro así que esa fue nuestra primera (pero no última) noche estrellada del viaje. Aprovechamos para hacer algunas fotos para inmortalizar el momento.

 

Vistas desde el patio al cielo estrellado
 


La mañana siguiente nos despertamos y tras desayunar nos fuimos con el coche a Rissani. Era martes y había mercado. El mercado de Rissani es uno de los más conocidos de la zona. Lo hacen 3 días a la semana (martes, jueves y domingos). En el mercado principal se venden las típicas cosas de un mercado marroquí: especias, ropa, comida, animales, souvenirs… Delante de esa zona de mercado, hay un mercado de burros y un mercado de corderos. El mercado de burros está en una explanada. El mercado de corderos es una especie de corral grande. En el mercado de Rissani los vendedores fueron bastante pesados, insistiendo constantemente para que entráramos a sus tiendas.

 

Hombre sobre burro en Rissani
 

Mercado de corderos en Rissani
 

Mercado especias en Rissani
 

Burro en Rissani
 

Mercado de burros en Rissani
 


Por la tarde nos fuimos a dar una vuelta por las dunas y a hacer fotos. Intentamos no alejarnos demasiado para no perder la orientación de dónde estaba nuestro alojamiento. 

 

Aitor en el desierto de Merzouga
 

Caminos sobre el desierto

 

Henar preparada para cruzar el desierto
 

Dunas y mas dunas
 

Comete el Mundo en Merzouga
 


Sobre las 18h salimos con los camellos hacia el campamento del desierto. Nos habían unido a un grupo de gente de Marrakech que habían contratado la excursión al desierto (por unos 90€ según nos habían comentado). Ellos se habían conocido el día de antes para hacer la excursión. Nosotros éramos los “intrusos” de aquel día. 


El campamento se encuentra a 1h40min en camello desde el alojamiento. La verdad que hubiese sido mejor salir antes hacia el campamento porque es cierto que ves el atardecer desde el camello, pero nosotros llegamos de noche. De hecho, nos dijeron que saldríamos de 15 a 17h pero como tuvimos que esperar a que llegara el grupo de Marrakech, no salimos hasta las 18h. Lo bueno de salir a esa hora es que no hacía calor. Para quien no haya montado nunca en camello, tenemos que decir que 1h40min es una barbaridad de tiempo para estar encima del animal. A los 20minutos ya nos dolía todo el cuerpo (sobre todo el culo y las piernas). La última hora fue una auténtica tortura donde maldecías cada paso del camello. Si volviésemos a hacerlo, iríamos a algún campamento más cercano.

 

Nuestra caravana en el desierto
 

Caravana de sombras
 


Lo bueno de ese paseo tan largo, fue que pudimos adentrarnos bastante en el desierto y ver dunas muy grandes. El silencio del desierto es una maravilla. Habíamos leído en otros blogs que actualmente el desierto de Merzouga está masificado. Es cierto que hay muchos alojamientos en el perímetro del Erg, pero nosotros no vimos a nadie por allí (a excepción de un hombre que apareció de la nada a vendernos unas pulseras). Los días que estuvimos allí había un rally programado pero tampoco lo vimos ni escuchamos ningún vehículo. Nuestra experiencia en el desierto es sinónimo de silencio y tranquilidad.


Llegamos al campamento tras ver un bonito atardecer. Todo apuntaba a que tendríamos tormenta de arena pero en el último momento se arregló el día para mostrarnos un atardecer difícil de olvidar. Ya sin luz, dejamos los camellos para cogerlos al día siguiente. ¡Nos dolía todo! Los camelleros nos indicaron nuestra haima. Íbamos a dormir en una haima para nosotros solos y sobre camas. Las haimas de este alojamiento están preparadas para dormir varias personas en una misma haima. En nuestra haima habían 4 camas. El resto de compañeros iban a dormir en haimas compartidas y en el suelo. Nosotros al pagarles directamente a ellos y no por agencia (y tras haber pasado una noche en el albergue), nos dieron más comodidades. 

 

Puesta de sol en Merzouga
 

Atardecer en el desierto
 

Atardecer de fuego
 


La cena también nos la sirvieron en una haima para los 2, con velas. Cuando acabamos de cenar, los camelleros nos avisaron que iban a cantar canciones bereberes con tambores para que nos uniéramos al grupo. Tocaron unas cuantas canciones bereberes y después nos pidieron que cada uno cantásemos una canción popular de nuestro país y que ellos nos seguirían con los tambores. Fue entonces cuando hicimos la mejor representación de la noche cantando “La Macarena” (con baile incluido). ¡¡Dejamos el listón bien alto!!  
Tras unas cuantas canciones, nos tumbamos todos juntos a ver las estrellas y ya cada cual empezó a irse a su haima a dormir.

 

Cena a la luz de las velas
 

Nuestra haima con cama
 


Nosotros nos fuimos a la nuestra y caímos rendidos. Aquella noche dormimos como angelitos. Con un par de mantas bastó para no tener frío. 

 

Noche estrellada en el desierto
 


Como anécdota, nos despertamos a media noche de un bote los dos porque había algún animal que no lográbamos identificar encima de nuestra haima haciendo un ruido raro y moviéndola. No nos atrevimos a salir para ver qué era pero no tardó en irse. Dedujimos que sería un gato (¿qué otro animal grande podría haber allí?). Vimos un par de gatos por el campamento cuando llegamos así que solo podría ser un gato con un maullido muy raro.


Por la mañana, los camelleros nos despertaron a las 5.45h. Teníamos que recoger las cosas rápido y montarnos en los camellos para volver mientras veíamos el amanecer. A las 6h ya estábamos montados en los camellos y desfilando. Lo último que nos apetecía era montar en camello otra vez… teníamos todo dolorido. El amanecer fue precioso y el Sol subió rápidamente. Fuimos afortunados de tener un amanecer tan bonito. Teníamos ante nosotros la típica estampa de ese Sol redondo que se ve en África asomándose tras las dunas. Una imagen que seguro no olvidaremos nunca.

 

Amanecer en el desierto

 

Contraluz al amanecer
 

Amanece en el desierto
 

Caravana por el desierto


El paseo en camello continuó y en los últimos 20 minutos, una compañera y yo nos negamos a seguir montadas en el camello. Así que le dijimos al camellero que íbamos andando con él. A mí me dio la cuerda para que llevase a los camellos un rato. Andábamos bastante rápido pero era mucho más placentero que ir sobre el camello. Si ellos van todos andando… ¡por algo será!

 

Henar convertida en guia berber
 


Llegamos al albergue y nos fuimos a dar una ducha. Nos habían dejado quedarnos con la habitación de la noche anterior para dejar nuestras cosas y darnos una ducha solos al día siguiente. Los demás, se ducharon en unas duchas del patio. Desayunamos tranquilamente y nos preparamos para dejar el desierto de Merzouga.

 

Camellos descansando
 


Habían sido 2 días de primeras experiencias, disfrutando de la tranquilidad y los colores del desierto. Nos lo habíamos tomado tranquilamente para disfrutar sin prisas. El viaje que hicieron los compañeros del otro grupo desde Marrakech (volvían aquella mañana directamente desde Merzouga hasta Marrakech) creemos que es una locura. Tocaba despedirse del desierto. El viaje continuaba y aquel día nos tocaba otro plato fuerte: las Gargantas del Todra.

 

Pais o ciudad: