La Kasbah de Aït Ben Haddou, enclave de cine en Marruecos

Domingo, 11 Septiembre 2016

La ruta que cruza el Atlas, también conocida como la ruta de los 1.000 Kasbahs, nos llevaría aquel día a la más bella que veríamos en nuestro viaje por Marruecos: la Kashab de Aït Ben Haddou.

 

Ait Ben Haddou en Marruecos
 


Aquel día amanecimos en las gargantas del Todra, en el cutre-hotel más cutre que hemos estado nunca. No se puede llamar hotel. Mejor no ponerle calificativo. Por la noche no teníamos ni electricidad, nos dieron un farolillo mugriento por si necesitábamos luz. No nos costó salir de las sábanas rotas y sucias que nos envolvían. Pero hay que reconocer que dormimos como angelitos ante la paz de las gargantas del Todra y lo cansados que estábamos del trekking que habíamos hecho aquel día

 

Dónde dormir en Aït Ben Haddou


Nuestro objetivo para el día era llegar a dormir a Aït Ben Haddou, haciendo ruta por las gargantas del Dades y Ouarzazate. Llegamos al atardecer a Aït Ben Haddou, un lugar donde no nos hubiese importado quedarnos una noche más de lo tranquilos que estuvimos. Lo que quedaba de tarde lo aprovechamos para darnos una vuelta y descansar. Al día siguiente a primera hora haríamos la visita de la Kasbah de Aït Ben Haddou.

 

Chez Brahim en Ait Ben Haddou
 


El lugar que escogimos para dormir fue Chez Brahim, completamente recomendable. Por 31€ tuvimos una habitación doble preciosa con terraza y desayuno casero incluido (podéis ver el precio actual en el enlace). La terraza donde sirven los desayunos y las cenas tiene unas vistas preciosas a la Kasbah de Aït Ben Haddou. Al llegar, el hijo del dueño que está aprendiendo español, nos preguntó si queríamos cenar con ellos. El precio era algo más caro que los restaurantes de la calle así que tras regatear un poco le dijimos que sí. Tenemos que decir que valía hasta el último dírham que pagamos y mucho más. De tanta cantidad que nos pusieron, no nos lo pudimos acabar. El menú incluía primeros (ensalada y tortilla bereber), segundos (brochetas asadas y tajín) y postres. La velada resultó ser una de las mejores que Aitor y yo hemos vivido nunca. Un manjar exquisito bajo un manto de estrellas, unas velas como única iluminación y la kasbah de Aït Ben Haddou de fondo. Aquel día cenamos al lado de nuestros amigos catalanes que nos fuimos encontrando durante todo el viaje. Cuando acabamos de cenar, nos reunimos los cuatro a hacer la sobremesa en unos sofás de la terraza, mirando las estrellas y charlando de Marruecos. Una forma preciosa de acabar aquel día mágico donde pudimos vivir nuestra propia peli de cine. Al día siguiente, ahora sí, tocaba visitar Aït Ben Haddou.

 

Ait Ben Haddou visto desde nuestro hotel
 

 

Visita a la Kasbah de Aït Ben Haddou


La Kasbah de Aït Ben Haddou está considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Una Kasbah es una construcción típica de Marruecos a modo de ciudadela de adobe. La de Aït Ben Haddou es la que mejor conservada está de todas las que visitamos y también la más fotogénica. Muchos la reconoceréis en seguida por pelis como Gladiator o el Reino de los cielos. La ciudadela no es muy grande, se puede visitar en un par de horas perfectamente pero vale la pena detenerse para disfrutar de sus callejuelas y de las casas de adobe.

 

Mapa UNESCO de Ait Ben Haddou
 


Para llegar a la Kasbah, hay que atravesar un puente. Actualmente ya han inaugurado un puente “de los de verdad” para poder acceder a la kasbah, pero todavía sigue el puente “bereber” de pasar el río saltando por unos sacos. Nosotros pasamos al estilo bereber por los sacos completamente estables. A no ser que os haga mucha ilusión, tampoco hace falta pasarse y pagar por un burro para pasar el río que no debe cubrir más de un palmo…

 

Puente para cruzar el rio en Ait Ben Haddou
 


Una vez cruzas el río, para entrar a la Kasbah de Aït Ben Haddou hay que pagar una entrada. Hemos de reconocer que somos un poco piratas con las entradas y como sabemos que en estos países siempre existe la forma de entrar gratis, le preguntamos al chico de nuestro hotel cómo lo podíamos hacer. Nos dijo que una vez cruzando el río, si entras por la puerta principal pagas X dírhams (no recordamos el precio exactamente), si entrábamos por cualquier casa los dueños nos pedirían sobre 20 dirhams pero que si al cruzar nos íbamos por el camino que hay hacia la derecha, podíamos subir gratis. Nos dijo que en medio del camino nos encontraríamos una tienda de souvenirs. Por el camino de tierra que cogimos iban la gente local y los guías que llevaban acompañante. 

 

Aitor frente a la kasbah

 

Vistas desde Ait Ben Haddou
 


Sin darnos cuenta estábamos dentro de la Kasbah. Nos tomamos el paseo con calma, haciendo fotos y disfrutando de aquel sitio tan bien conservado. Por dentro hay alguna casa para visitar y todo lo demás son tiendas de souvenirs. Llegamos a lo alto para disfrutar de las vistas, aunque las mejores vistas son a la inversa: desde el pueblo hacia la ciudadela. Tras este paseo de cine, salimos de la kasbah por la entrada principal sin que nadie nos pidiera ningún ticket ni nada. Para volver al pueblo pasamos esta vez por el puente “de verdad”. 

 

Preciosa kasbah en Ait Ben Haddou
 

 

Henar en Ait Ben Haddou
 


Tras dar por finalizada la visita, cogimos nuestro coche para recorrer una de las carreteras más espectaculares de Marruecos. Una carretera polvorienta que atraviesa un cañón que te deja sin palabras, pasando por pequeños pueblos donde los niños corren a sus anchas y donde los palmerales son los protagonistas. Estábamos descubriendo un Marruecos desconocido para nosotros. El Atlas nos estaba encantando y sabemos que no será la última vez que lo pisemos. Quién sabe si alguna vez haciendo la ruta en bici…  

 

Coloridos paisajes rojizos de Marruecos
 

Paisajes de Marruecos
 

Las carreteras de Marruecos
 

Zona del Atlas en Marruecos
 

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