Consejos para viajar por Marruecos en coche de alquiler

Domingo, 24 Enero 2016

Alquilar un coche es sinónimo de libertad en un viaje. Esto nos quedó claro en Islandia que, aunque el alquiler fue de furgoneta, nos encantó la flexibilidad de gestionar nuestro tiempo y de poder modificar la ruta sobre la marcha.


Teníamos una semana para viajar por Marruecos y la ruta que queríamos hacer era la siguiente: llegaríamos al aeropuerto de Fez (donde alquilaríamos el coche), visitaríamos Fez, continuaríamos hasta el desierto de Merzouga pasando por el valle del Ziz y realizaríamos la ruta de las 1.000 kasbahs hasta Marrakech. En la ruta de las 1.000 kasbahs que cruza el Atlas, haríamos paradas en las gargantas del Todra, en las gargantas del Dades y en las kasbahs más importantes de la zona: la de Taourit de Ouzarzate y la de Ait Ben Haddou.

 

Nuestro Hyundai i10
 


La opción de viaje organizado y ruta en transporte público las descartamos de inmediato. El coche era nuestra única opción. El mayor miedo que teníamos era si sería posible llegar en coche hasta las dunas del desierto de Merzouga. Gracias a una carretera asfaltada que han hecho hace poco, es fácil acceder a algunos alojamientos de la zona. Así que no temáis por no llevar 4x4 para llegar hasta los pies de las dunas… simplemente os hará falta mirar si el alojamiento al que queréis ir está cerca de esta carretera. Al final, el último kilómetro para llegar es siempre por pista de tierra al que hay que echarle un poco de imaginación. 


El coche que nos dieron en el aeropuerto de Fez (y que dejaríamos en el aeropuerto de Marrakech) era para ponerse a llorar. Optamos por reír en vez de llorar… pero más de un día nos dio un susto. Nuestro Hyunday i10 tenía un faro trasero roto, la otra luz trasera también rota, el interior estaba sucio (no habían tirado ni las botellas de agua del anterior inquilino) y las marchas no entraban bien. Para colmo, después de arrancarlo se nos encendió una luz amarilla en el panel que los de la agencia nos dijeron que eso no era importante, que quería decir que no pasaba las revisiones oficiales pero que se las pasaba un amigo suyo. En fin señores, esto es Marruecos. Era nuestra segunda vez en el país y estas cosas ya no nos extrañaban tanto.

 

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Aparcar el coche no ha sido difícil. En Fez teníamos un aparcamiento al lado de nuestro riad (unos 3€/día). El aparcamiento más conocido de Fez está a un minuto andando de la Puerta Azul (fuera de la medina). En el resto de ciudades y pueblos aparcas en cualquier sitio. En Marrakech, aparcamos cerca de la mezquita Kautobia, aunque los precios son algo más caros que en Fez.


Otro tema que suele preocupar mucho a la hora de alquilar un coche en Marruecos son los controles de policía y las multas que ponen a los turistas. Nuestra experiencia ha sido buenísima porque no nos pararon ni una sola vez. Hay muchos controles por todo el país, sobre todo a la entrada o a la salida de los pueblos (donde has de circular a 60Km/h). Nosotros siempre cumplíamos con las señales de velocidad por lo que nunca tuvieron excusa para pararnos. Eso sí, conocimos a un par de catalanes en la ruta que les pusieron 2 multas por ir sobre los 68Km/h al pasar por los pueblos. 

 

Palmerales durante la ruta
 


Las carreteras en Marruecos no son las mejores del mundo, aunque tampoco las peores. Os podéis olvidar de las autopistas (a no ser que vayáis por las ciudades imperiales del norte). De Fez hasta Merzouga y la ruta de las 1.000 kasbahs hasta Marrakech es siempre por carretera nacional donde los adelantamientos dan a veces miedo. A eso hay que sumar que no solo circulan coches por las carreteras. Los tractores, camiones, burros, bicicletas están a la orden del día. También los peatones que por los pueblos pasean por las carreteras. Y también los coches cargados con toneladas de paja o de paquetes. Hay que convivir con todo esto hasta que te parezca lo más normal del mundo. Obviamente, también hay que ser conscientes que todos estos “obstáculos” harán que no llegues en el tiempo que tú tenías pensado a tu destino. 

 

Coches cargados hasta el cielo
 


Un comentario que no está de más decirlo, es que los intermitentes casi que no existen para ellos y las líneas da igual si son continuas o discontinuas porque adelantan cuando pueden y punto. Nos sorprendimos a nosotros mismos viendo cómo al cabo del rato conduciendo empezamos a actuar como ellos… “adaptarte o morir” dice el dicho.


Con todo esto, el coche de alquiler ha sido la mejor opción para el viaje que queríamos. La libertad que hemos tenido ha sido brutal y hemos sido capaces de llegar allá donde queríamos con la chatarrilla de coche que nos dieron. Una vez nos saltó en medio del desierto la luz de la batería y allí ya nos asustamos… así que decidimos apagar el aire acondicionado y seguir unos días solo con las ventanas abiertas. ¡Menudas aventuras! Si ya hubiésemos tenido un coche decente habría sido la bomba… pero la verdad que te comparabas con los coches que pasaban por la carretera y llegabas a pensar que el tuyo no estaba tan mal.

 

Rutas a las que solo puedes llegar por tu cuenta
 


Los paisajes de esta ruta son increíbles. Para nosotros ha sido una auténtica sorpresa ver paisajes tan diferentes en este viaje. La carretera de Fez a Merzouga contiene montañas preciosas. Cuando estás llegando a Merzouga, y pasas por el valle del Ziz, empiezan a aparecer los primeros palmerales y las primeras kasbahs que te dejan boquiabierto.

 

La famosa carretera del Atlas Marroqui
 


La ruta de las 1.000 kasbahs que cruza el medio Atlas es muy bonita también. Aquí los palmerales y las kasbahs son el pan de cada día. Cuando llegas al Todra y el Dades simplemente alucinas. Este viaje nos ha regalado preciosos cañones, gargantas y montañas.
El trozo más difícil de carretera es el que une Ait Ben Haddou con Marrakech. Aquí estamos cruzando el Alto Atlas y son horas de puertos de montaña con curvas que marean hasta el que tiene buen estómago. 

 

Fantastica carretera...
 


Con todo, creemos que alquilar un coche es la mejor opción para disfrutar de una ruta por Marruecos. A nosotros nos permitió improvisar e ir a Meknes cuando no lo teníamos planeado o al mercado de Rissani cuando vimos que teníamos una mañana libre en el desierto. Vimos a mucha gente viajando en coche y la libertad que te da es brutal. Eso sí, hay que ser conscientes de las distancias en carreteras, respetar los límites de velocidad y rezar para que te toque un buen coche.

 

Palmerales en el desierto
 


¿Qué os parece esta opción? ¿Habéis viajado en coche por Marruecos?

 

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