Ruta por los pueblos medievales de Girona: desde Pals hasta Vilert

Miércoles, 20 Julio 2016

Habíamos viajado mucho por todo el Mundo pero poco por Catalunya. Cuando la gente hablaba de pueblos, montañas y costas de Catalunya, nosotros no habíamos estado. Este año tocaba ponerle remedio al asunto y, para ello, hemos dedicado dos semanas a disfrutar de Catalunya y empezamos por los pueblos medievales de Girona.


Hoy os traemos una ruta preciosa por los pueblos medievales de Girona. Nosotros la hicimos en un día saliendo desde Barcelona y como destino final Vilert, donde nos alojaríamos en la casa rural de La Calma de Rita y donde pasaríamos un fantástico fin de semana.


Pals


Situado en el Baix Empordà, Pals cuenta con un casco antiguo muy bien conservado y lleno de encanto. Hay que ir con la idea de que es un pueblo muy turístico para no llevarse un desencanto con la infinidad de tiendas de souvenirs que invaden sus calles. 

 

Coloridos balcones en Pals
 


Dejamos el coche a la entrada del pueblo medieval de Pals, en un parking enorme de zona azul. Justo allí hay una plaza y echamos el ojo al restaurante donde comeríamos: restaurante La Vila. Era viernes y el menú de mediodía de 11€ valía mucho la pena. El restaurante estaba lleno de gente. Calidad-precio de 10.

 

Henar en Pals
 

Pals pueblo medieval
 


Las calles de Pals te transportan a tiempos pasados. Destaca su campanario, conocido como Torre de les Hores, del s.XI-XII de planta circular. Cerca del campanario se encuentra la iglesia de Sant Pere y la muralla medieval. 
Un pueblo muy bonito que nos dejó muy buen sabor de boca.


Monells


Este pueblo medieval se ha hecho famoso a raíz de que se rodara “Ocho apellidos catalanes” aquí. Es un pueblo muy chiquitín que podréis ver en poco rato pero muy bien conservado con sus casas de piedra.

 

Iglesia de Monells
 


Cruïlles


En la plaza de Cruïlles encontramos la iglesia y la torre del homenaje de 26m de altura. La torre cuenta con una leyenda curiosa: el señor feudal de Cruïlles mandó construir la torre con piedra. Llegados a una altura, las piedras se les acabaron y el capataz mandó seguir construyendo la torre con las piedras del río (se puede ver las distintas piedras en la torre). Cuando el señor feudal lo vio, dijo que qué estaban haciendo, mató a todos los hombres  y los enterró en la torre, encima de las piedras de río. Los que continuaron las obras de la torre, no osaron volver a poner piedras de río y acabaron la torre en piedra buena.

 

Iglesia de Cruilles
 

Torre del homenaje en Cruilles
 


Madremanya


La gran iglesia fortificada destaca en lo alto de Madremanya. Su casco antiguo medieval está formado por calles estrechas de piedra, pequeñas plazas y una muralla. De Madremanya nos sorprendió la cantidad de hoteles y casas rurales que tenía el pueblo.

 

Vista panoramica de Madremanya
 


Vilert


Y llegamos a Vilert, un pequeño pueblo de 50 habitantes situado en la zona conocida como “la Toscana catalana”. Escogimos La Calma de Rita para pasar un espectacular fin de semana. A parte de los pueblos medievales que hoy os enseñamos, aprovechamos también el fin de semana para conocer Cap de Creus y la Costa Brava.

 

Patio Calma de Rita
 

Comedor de la Calma de Rita


Nuestra habitacion en la Calma de Rita
 


En la Calma de Rita nos sentimos como en casa. Un lugar tranquilo y cuidado hasta el más mínimo detalle. Nada más entrar y conocer a Montse, la anfitriona, ya te das cuenta que allí el tiempo se detiene. La casa rural tiene tan solo 6 habitaciones pero encontraréis muchas zonas comunes para pasar el rato: amplios comedores con sofás y chimenea, terrazas, piscina, solárium… El desayuno estaba riquísimo: todo artesanal y con productos de calidad.

Gracias a los consejos que nos dio Montse, pudimos descubrir rincones preciosos de Cap de Creus y Cadaqués. Un alojamiento que vale mucho la pena, junto al río Fluvià, para descansar unos días de la ajetreada ciudad.

 

Terraza de la Calma de Rita
 

Suite principal en la Calma de Rita
 

Zona comun de la Calma de Rita
 


 

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