Rendidos ante la inmensidad de los Cliffs of Moher

Fue un gran dilema. Lo que en Barcelona nos parecía indiscutible, que era que si íbamos a Irlanda teníamos que visitar los Cliffs of Moher, se convirtió  una vez allí en un mar de dudas. Llebávamos unos días de no parar por Irlanda: habíamos estado todo un día de ruta por Irlanda del Norte hasta llegar a la Calzada del Gigante, al día siguiente habíamos ido de Belfast a Dublín en autobús y tan solo habíamos descansado un día en Dublín que al día siguiente era cuando teníamos previsto ir a los Cliffs of Moher. En otras circunstancias quizá habríamos ido sin pensarlo dos veces, pero en este viaje mi salud no era la más idónea para andar de aquí para allá… nada grave pero en cuanto tienes fiebre, un poco de infección y malestar el cuerpo no es el mismo.

 

Cliffs of Moher

Cliffs of Moher

 

Aquella noche nos fuimos a dormir sin tener claro si nos despertaríamos a las 5 de la mañana para coger un autobús que nos llevaría de ruta para ver tan ansiado espectáculo de la naturaleza. Pero el despertador sonó y el espíritu viajero llamó a la puerta una vez más. Las ganas de ver esos acantilados que tantas veces habíamos visto en fotografías y películas se antepusieron al reposo que necesitaba. Y aquella mañana, sin pensarlo dos veces, pusimos rumbo a Trinity College de donde salían los autobuses que hacían ruta por Irlanda.

 

Os dejamos dos opciones para que reservéis el tour. Una un poco más económica pero en inglés y otra en español:

 

TE RECOMENDAMOS:

Excursión hasta los acantilados de Moher:

 Visita los acantilados de Moher con sus 210m de altura!
 Visita el pueblo de Galway (1.5h)
 Descubre el paisaje de Burren y el Castillo de Dungaire
Guía en español / inglés (depende de la opción que elijas)

Opción en español Opción en inglés

 

Salimos de Dublín sobre las 7:00h de la mañana. Lo que no sabíamos era que llegaríamos casi a las 20h de la tarde. No sabemos por qué teníamos en mente que de Dublín hasta los Cliffs of Moher se tardaban 3h en llegar, pero el viaje se alargó muchísimo más.

 

Nuestro conductor, nos hizo de guía durante aquel día. El hombre fue atento a más no poder y nos hacía participar con entusiasmo en cada parada importante que hacíamos. A parte de explicarnos los lugares por los que pasábamos, nos explicó muchas cosas sobre Irlanda en general y sobre los irlandeses. Fue muy interesante toda la información que aquel día recibimos.

 

Nuestra primera parada de interés fue en Limerick, donde paramos cerca del río Shannon para ver su castillo (King John’s Castle). Limerick es un lugar que nos hubiera gustado visitar con más calma, nos tuvimos que conformar con hacernos una idea del sitio ya que la parada no fue demasiado larga.

 

King's John Castle - Limerick

King's John castle

 

Al poco rato, paramos en otro castillo: esta vez en el castillo de Bunratty, junto al río Ratty.  Este fue el primer lugar ocupado por los vikingos, hacia el año 970, quienes instalaron allí un campo destinado al comercio con los irlandeses de la zona. Al otro lado del castillo hay una especie de “mini pueblo comercial” donde hay algún restaurante y tiendas de ropa.

 

Bunratty Castle

Castillo de Bunratty

 

Y ya por fin, se nos anunció que nuestro próximo destino serían los Cliffs of Moher. Decimos “al fin” porque entre medio hicimos unas 4 paradas más para ir a los lavabos.

 

Llegábamos a los Cliffs of Moher y se notaba básicamente por dos cosas: la primera es que cogimos una carretera de mala muerte que sabíamos que no abandonaríamos hasta llegar a los acantilados. El segundo factor indicativo fue el mal tiempo que empezaba a hacer… la costa atlántica es lo que tiene en Irlanda: el viento sopla con una fuerza abrumadora, la lluvia hace acto de presencia y cerca de la costa ves llover espuma del mar. Fue curioso porque nunca habíamos visto llover espuma del mar.

 

Por fin llegamos a los Cliffs of Moher. El tiempo no nos acompañaba así que pactamos con el conductor que una hora sería suficiente para ver los acantilados. Caminamos hacia el mirador y es ahora cuando nos quedamos sin palabras para describir semejante espectáculo de la naturaleza. Allí estaban, imponentes delante nuestro, esos acantilados que de ninguna de las maneras te puedes imaginar que son tan grandes hasta que estás delante de ellos. En fotografía es imposible apreciar su tamaño.

 

 

Cliffs of Moher

Cliffs of Moher con mucho viento y lluvia

 

Cliffs of Moher

Lado derecho de los Cliffs of Moher

 

El viento soplaba con todas sus fuerzas en nuestra contra, hacíamos esfuerzos por subir hacia el mirador  y nos íbamos girando para mirar por todos sus ángulos los acantilados. El mar estaba revuelto y por encima de nosotros caía su espuma. De repente surgió, ese sentimiento de rendirse ante la naturaleza, ese sentimiento de inmensidad… de sentirte tan pequeño en un lugar tan grande y hermoso. Hay que estar allí para sentir esa fuerza de la naturaleza.

 

Torre en los Cliffs of Moher 

Torre en los Cliffs of Moher

 

Cascada de agua invertida - Cliffs of Moher

Cascada invertida de agua del mar

 

Para los que el tiempo os acompañe, hay un camino de 8 Km que recorre los acantilados. Desafortunadamente, ese día era imposible ir hacia allí. Nos tuvimos que conformar con ir al centro de visitantes  donde compramos unas postales para enviar a nuestras familias y amigos.

 

La próxima parada fue en un pub de Doolin para comer. Comimos bastante bien a un precio normal. Así que con las pilas cargadas volvimos al autocar.

 

Mar con los Cliffs of Moher de fondo

Vista de los Cliffs of Moher desde el puerto de Doolin

 

Nuestro conductor nos dijo que haríamos dos paradas más: una para ver los paisajes de Burren y otra para ver un monasterio con cruces celtas.

 

Casi desde Doolin ya empieza a vislumbrarse el paisaje rocoso de Burren. Es curioso ver como se pasa del más intenso verde a la roca en esta parte de Irlanda.  La zona rocosa de Burren es también un importante lugar arqueológico rico en fósiles. Se pide por favor a cualquier persona que vaya hacia el lugar que no coja fósiles y se respete el medio ambiente. Por momentos parece que estás en la algún lugar de la Luna.

 

Paisaje de Burren

Paisaje rocoso de Burren

 

El último lugar de interés para nosotros fue la abadía de Corcomroe, un monasterio cisterciense del siglo XIII donde se pueden ver las cruces celtas en muy bien estado. Este lugar nos gustó especialmente, a pesar de estar en ruinas es un sitio con una magia especial por el que puedes pasear libremente y ver sus adornos y tumbas.

 

Tumbas con cruces celtas en la Abadía de Corcomroe 

Tumbas en la Abadía de Corcomroe

 

Después del largo día, ya nos dispusimos a coger la autopista rumbo Dublín. Queremos acabar este post dando nuestra valoración (no sobre los lugares de Irlanda que hemos visitado que ya hemos dicho que son de belleza extrema) sino de realizar este tour desde Dublín. Para nuestro gusto fue excesivo, y nos referimos a que nos gusta ver las cosas con calma y disfrutarlas el tiempo que nosotros consideramos necesario. Sabemos que esto es complicado cuando se hace una ruta en grupo pero nosotros pensábamos que haríamos el trayecto en grupo, tendríamos tiempo libre e iríamos a nuestro aire y después de ver los Cliffs of Moher de vuelta en autocar todos juntos. Esto no fue así y es la primera vez que nos pasa… de las 13h que casi duró esta visita como mucho estuvimos 3h fuera del autobús (contando el tiempo de comer, de visitar los acantilados y otros lugares)… una paliza considerable. Sin lugar a dudas la próxima vez que visitemos Irlanda volveremos a todos estos sitios, per con más tiempo y a nuestro ritmo. Perfectamente se pueden destinar unos 3 -4 días en hacer lo que nosotros hicimos en 1. Para hacerse una idea no está mal pero para disfrutarlo al 100% se necesita mucho más que este día.

 

 

Abadía de Corcomroe

Interior de la Abadía de Corcomroe

 

 

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