Paseando por las calles de Estambul

Recién llegados de Estambul, en nuestro primer post sobre la ciudad, os queremos hablar de una experiencia tan básica como es la de pasear por las calles de Estambul

El día 25 de Diciembre llegamos al aeropuerto de Sabiha Gökcen, el aeropuerto de la parte asiática de la ciudad. Allí nos estaba esperando un mini bus que nos hacía de transfer hasta nuestro hotel. El trayecto fue 1,5 horas de auténtico mareo, donde íbamos todos bastante callados, asimilando lo que íbamos viendo desde aquel autobús. El primer contacto con la ciudad lo tuvimos allí. Después de una hora, recorriéndonos Estambul de punta a punta, Aitor me preguntó: “¿Te lo esperabas así?”. “Sí, de momento sí”, le contesté. Él me dijo: “Yo me lo esperaba más estilo Marruecos pero esto no tiene nada que ver”.

 

Mezquita Suleyman en Estambul

 

No, no tiene nada que ver. Marrakech y Estambul se parecen tanto como un huevo a una castaña. Quizá al ser países musulmanes es común hacer comparaciones pero no se pueden comparar.

 

Calle con tranvia en Estambul

 

Las sensaciones que nos ha dejado Estambul son inmejorables. Es una ciudad donde nos hemos sentido muy cómodos paseando. El periodo de adaptación en Estambul no ha existido ya que desde el primer momento nos hemos sentido como en casa. 

Lo que más nos ha gustado de Estambul es su gran versatilidad. Lo moderno se mezcla con lo antiguo, lo europeo con lo asiático, el caos con la tranquilidad y lo religioso con lo pagano. Lo fascinante de Estambul es no saber cómo va a ser la siguiente calle. Quizá te encuentres una calle con un centro comercial, quizá te encuentres una muralla de hace siglos, quizá una mezquita con un interior que te deje con la boca abierta, quizá te encuentres casas abandonadas o quizá un mercado lleno de vendedores ambulantes. Estambul es para pasearla

 

Tiendas en el foro romano

Calle junto al Gran Bazaar

 

El gran inconveniente que tiene Estambul es que es difícil de pasear. Tras seis días en la ciudad teníamos la sensación que no habíamos visto absolutamente nada de la ciudad. Y es cierto. Pero también es cierto que si hubiésemos estado el doble de tiempo, tendríamos la misma sensación. Estamos hablando de una ciudad gigantesca de casi 14 millones de habitantes. Delante de esto… ¿qué pueden hacer nuestras pequeñas piernecillas? Por mucho que paseemos, nos daremos cuenta que hemos recorrido un pequeño trozo de Estambul. Además, lo más crítico son las grandes colinas que tiene Estambul. Esto fue una gran sorpresa y es que Estambul para nada es una ciudad plana. Vayas donde vayas (a excepción de la zona de Santa Sofía) tendrás que subir y bajar cuestas que no aparecen ni en tus peores pesadillas. Así que simplemente paciencia, es una ciudad difícil de abarcar a pie. 

 

Cuestas imposibles en Estambul

 

Pasear por las calles de Estambul nos ha hecho sentir que estábamos completamente integrados en la ciudad. Hemos podido disfrutar de una ciudad preciosa sin ser el centro de todas las miradas. Lo más bonito de Estambul han sido sus mezquitas que se alzan por todas partes y que por suerte podemos entrar a visitar. En total más de 3.000 mezquitas con sus minaretes que llaman a la oración desde cualquier punto de la ciudad. El exotismo que le dan a Estambul es difícil de explicar. 

Estambul es una ciudad que vamos a recomendar siempre, a la que hemos ido con la intención de volver y a la que volveremos. El mejor consejo que os podemos dar es que disfrutéis de las sensaciones que podéis sentir por sus calles: de los mercados de especias, de los humos de las brasas de los restaurantes, de las fascinantes mezquitas, de la extrema amabilidad de los turcos y de una ciudad donde todo se mezcla para no dejar indiferente a nadie.

 

Paseando por Sulthanamet

 

 

 

 

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