Pues a Marruecos!! ¿¿A Marruecos?? ¿Y por qué no?

Así fue como Aitor propuso que nuestro próximo viaje fuese Marruecos.

Llevábamos semanas mirando destinos y no nos acabábamos de decir. Nuestras opciones eran: Escocia, Budapest, Praga, Munich, Innsbruck y Estambul.  Cada día subían más los precios así que nos sentamos un día en serio y eso que de refilón Aitor vio que Marrakech estaba tirado de precio. Yo ya lo había visto desde hacía días pero tenía otros lugares en mente.

De repente sucedió lo siguiente:

Aitor -  Pues a Marruecos!!

Henar - ¿¿A Marruecos??

Aitor -  ¿Y por qué no?

Henar - No sé… es un lugar muy diferente y hará mucho calor

Aitor -  Bueno, también hizo mucho frío en Amsterdam

Henar - Después de mirar durante tantas semanas otros destinos, ¿ahora vamos a escoger Marruecos?

Aitor -  Puede estar bien, nunca hemos estado en África. Piénsatelo y cuando te hayas decidido me dices algo.

 

 Té marroquí

Té marroquí a la menta

Entonces fue cuando mi mente empezó a funcionar rápido, muy rápido. ¿Nos gustará? ¿Qué hay en Marrakech para ver? ¿Hará mucho calor? ¡Están a 45 grados! ¿cuántos días nos vamos? ¿dónde nos alojamos? La cultura… ¿nos chocará mucho? ¡están en Ramadán!

Empiezo a mirar Internet a toda pastilla: blogs, foros, alojamientos, medios de transporte, excursiones… Vale, nos vamos!!

La idea ya se me había metido en la cabeza. Aitor ya lo sabe, es tan fácil hacerme cambiar de opinión con los viajes!! Todos me hacen ilusión.  

Una de las cosas que me empujó a decidirme fue que leyendo blogs encontré opiniones completamente opuestas. Esto solo nos había pasado con Varsovia, habíamos leído más críticas malas que buenas y la verdad que Varsovia nos encantó. Nosotros siempre decimos que sabemos disfrutar de los sitios así que disfrutaríamos de Marruecos.

Marruecos fue un viaje que nos hizo reflexionar mucho, tanto antes como después del viaje. Por primera vez estuvimos hablando durante muchos días de que este viaje iba a ser diferente, nos concienciamos uno al otro de lo que íbamos a ver, de que en Marruecos hay pobreza, de que teníamos que ir con la idea que las costumbres allí son distintas.

 

Carreta - Marruecos

El burro como transporte nacional

Y esa sensación de que en pocos días veríamos un sitio completamente nuevo y diferente nos invadió por dentro con la típica ilusión e incertidumbre con la que emprendemos un viaje.

Marruecos nos llenó por dentro, nos hizo ver la esencia de las cosas, nos abrió la mente, nos quitó manías y nos enseñó a valorar aún más lo que tenemos. Pero todo eso lo explicaremos en otro post :)

 
Pais o ciudad: 
Autor: 
Aitor Andreu