Excursión a la Calzada del Gigante (2/2)

¿Has leído ya la primera parte? "Excursión a la Calzada del Gigante (1/2)" 

 

El guía nos dijo que en teoría la próxima parada tendría que ser la destilería de whiskey de Bushmills pero estaba cerrada aquellos días por vacaciones de Navidad. Así que nos dirigimos directamente hacia la Calzada del Gigante (a tan solo 10 minutos del puente).

En este punto del tour fue cuando a nuestro parecer fue un poco caótico. El conductor nos dijo que dentro de 1h 45min volvíamos a salir dirección Belfast (y todavía teníamos que comer). Nos señaló donde estaba el hotel y el restaurante para comer y también donde estaba el centro de visitantes de la Calzada del Gigante (una especie de museo). No teníamos claro qué hacer… nos habíamos hecho unos bocadillos en Belfast para comer pero el tiempo era horrible para estar en la calle para comerlos. Por otra parte en el centro de visitantes había un buffet libre que podíamos comer rápidamente pero tenías que pagar la entrada al museo para poder acceder al restaurante. Y el restaurante y el hotel lo descartamos directamente por precios (20 pounds por plato) y por tiempo.

 

Vistas a la Calzada del Gigante

Vistas bajando a la Calzada del Gigante

Pies de gigantes

Nos parecían pies de gigantes

Al final decidimos comer los bocadillos en el “hall” del centro de visitantes resguardándonos un poco de la lluvia y el viento (casi huracanado) que hacía. Fuimos los únicos que optamos por esta opción pero creemos que fue la más acertada. En 10 minutos estábamos listos para bajar hacia la Calzada del Gigante. Hay un bus lanzadera que por 1 pound te baja y sube a la Calzada cada 20 minutos. Como no veíamos el autobús subir decidimos bajar andando (no sin antes pactar que la subida sería en autobús sí o sí). Tardamos unos 15 minutos en llegar y una vez más los paisajes valieron la pena.  Al llegar a los primeros diedros hexagonales nos entraron ganas de empezar a caminar sobre ellos y nos dimos cuenta que teníamos un gran problema… el viento nos tiraba (sobretodo a mí que soy poca cosa). Fue una pena no poder disfrutar de cada vista de la Calzada pero el viento era peligroso. Aitor se atrevió a subir un momento a lo más alto para hacer alguna foto. Desde allí vio el famoso órgano de la Calzada y me propuso llegar hasta él. El camino de subida es durillo por la larga cuesta pero una vez que estás debajo de esta curiosa construcción de la naturaleza te quedas una vez más pensando cómo puede ser que haya cosas tan bonitas en el Mundo.

 

Calzada del Gigante

La Calzada del Gigante

Jugando en el Calzada del Gigante

Manteniendo el equilibrio

Órgano de la Calzada del Gigante

El órgano de la Calzada

Volvimos hacia los principales prismas hexagonales de donde partiría el autobús lanzadera que nos subiría hacia el centro de visitantes, miramos el reloj… ¡¡y ya era la hora de salir!! Por eso decimos que el tiempo que nos dieron para estar en la Calzada del Gigante fue muy limitado. Cualquier otro día con menos viento nos habría encantado estar sentados allí un rato y hacer mil fotos más por todos los lados (aparte de poder comer en condiciones). Aún comiendo un bocadillo de pie el tiempo nos fue justo.

¡Y no os hemos explicado en origen de tan fantástico lugar! Científicamente hablando, la Calzada del Gigante son unas 40.000 columnas hexagonales que se formaron a partir del enfriamiento rápido de lava proveniente de un cráter de hace 60 millones de años. Pero claro está que un lugar tan mágico ha de tener una gran leyenda…

Calzada del Gigante

Un lugar único

Felicidad en la Calzada del Gigante

Aitor en pose japonés y a lo lejos el órgano de la Calzada

Resguardada del viento en la Calzada del Gigante

Resguardada del fuerte viento

La leyenda cuenta que dos gigantes, uno de Irlanda (Finn) y otro de Escocia (Bennandoner) tenían una mala relación y se peleaban tirándose rocas hasta tal punto que formaron un campo de piedras sobre el mar. El gigante escocés decidió pasar el camino de rocas y derrotar al irlandés. La mujer del gigante irlandés vio cómo venía el gigante escocés, así que decidió vestir a su marido de bebé. Al llegar el escocés y ver que el bebé era tan grande, pensó que su padre sería el triple de grande, así que huyó pisando muy fuerte las rocas, que se hundieron en el mar para que el otro gigante no pudiera llegar a Escocia. Lo gracioso es que en Escocia se explica la misma historieta pero al revés, el que sale huyendo es el irlandés.

La vuelta fue mucho más rápida porque la hicimos por autopista. Las 3 horas de ida se convirtieron en 1,5h de vuelta. Nuestra última parada fue a pocas millas de la Calzada en el castillo de Dunluce (donde se gravó algunas escenas de la película de Harry Potter).

 

Castillo Dunluce

Castillo Dunluce