Uzbekistan y su gente

Estamos seguros que lo que ha hecho que en Uzbekistan nos hayamos sentido tan a gusto ha sido su gente. Antes del viaje, no sabíamos qué trato íbamos a recibir por parte de la gente de Uzbekistan pero podemos decir que ha superado todas nuestras expectativas. 


La gente en Uzbekistan es amable y curiosa. Aunque sea un país con bastante turismo, creemos que el turismo es bastante reciente porque les sorprende y les hace gracia ver a alguien con rasgos tan diferentes a los suyos. También influye el hecho de que el 95% del turismo es de grupos organizados así que, si viajas por libre, los locales ven una oportunidad para entablar conversación (o al menos intentarlo).

 

Aitor con unas chicas Uzbekas en Khiva

 

Henar con una chica uzbeka


Lo más normal en Uzbekistan es que la gente se te acerque para pedirte fotos, sea donde sea. Ante el monumento más espectacular del país, les pareces tú más interesante. También nos hacían vídeos un poco de extranjis  mientras caminábamos y cuando saludábamos al vídeo paraban de grabar porque les daba vergüenza. Era muy divertido.


La gente en Uzbekistan no habla demasiado inglés pero nosotros hablamos menos uzbeko así que estamos agradecidos de sus pocas palabras en inglés. Para entendernos, con esas pocas palabras bastaban o sino con gestos era fácil. Las tres preguntas básicas que te hacen son ¿de dónde eres? ¿Estáis casados? ¿Tenéis hijos? 

 

Novios uzbekos en Bukhara

 

Trompetas tipicas Uzbekas que utilizan en las bodas


Los uzbekos tienen gran simpatía por los españoles, como no, por el fútbol. Son unos grandes aficionados del Barça y del Real Madrid y enseguida te empiezan a hablar de los jugadores. Estando allí ellos nos dijeron que se jugaba “El clásico” ese día, estábamos tan desconectados que no lo sabíamos. 

 

Grupo de hombres con los que coincidimos en el minarete de Khiva


De nuestra experiencia allí, podemos decir que el 90% de la gente que se acercó a hablar era simplemente por el mero hecho de hablar y saber más de nosotros. El otro 10% vimos que tenían fines comerciales y que cuando cogían algo de confianza te decían si querías ir a su hostal o a su tienda. En otros países, este porcentaje estaría invertido así que Uzbekistan es un país donde todavía se puede entablar una conversación y aprender unos de otros.

 

Aitor rodeado de mujeres en Samarcanda

 

Henar y sus amigas uzbekas


En cuanto a las preguntas de si estamos casados y tenemos hijos, esto es algo que allí les llama mucho la atención ya que se casan y tienen hijos entre los 18 y 21 años aproximadamente. Que nosotros tengamos 25 y no hayamos dado esos pasos les choca pero se ríen de ello. En ningún momento sentimos que nos estuvieran juzgando y es que tienen una mente bastante abierta. El país está sufriendo un cambio donde cada vez hay más jóvenes que deciden estudiar una carrera y suponemos que estas edades para casarse y tener hijos se irán retrasando a medida que esta evolución sea más fuerte.

 

Uno de los chicos que nos hizo de guia en Tashkent

 

Henar posando con dos chicas en Samarcanda


Las mujeres en Uzbekistan van sin pañuelo en la mayoría de los casos. Es más habitual ver a mujeres sin pañuelo que con él y es que Uzbekistan es un país laico (a pesar que muchos uzbekos sean musulmanes). En Tashkent y en Samarcanda, además, había mujeres con vestidos muy ajustados y por encima de la rodilla. 

 

La niña de la que nos enamoramos en Khiva - Uzbekistan

 

Niñas en Samarcanda - Uzbekistan


En cuanto a la policía del país, podemos decir que en general el trato con ellos fue bueno. Hay muchísimos policías en el país que su trabajo en muchos casos es hacer controles de pasaporte y maletas. En el metro de Tashkent, si eres turista has de enseñar el pasaporte y tu equipaje a todos los policías con los que te cruces. En ningún caso nos dijeron nada, se quedaban mirando el pasaporte y cuando descubrían que éramos españoles decían: “Ohhh Hispania!!” y ya está. Queremos hacer cierta mención a los policías que andan por los alrededores de la plaza del Registán de Samarcanda ya que estos sí que van a sacarte tus billetes y a cobrar cierto soborno por dejarte entrar tanto a la plaza como a los minaretes. Lo mejor es que estéis informados de cuánto tenéis que pagar y poneros firmes ante abusos de dinero pues según la cara de tonto que te vean (o de donde seas) te piden más o menos. Si algún japonés está leyendo esto, por favor, no pagar más de 12.000 sums para entrar al Registan que es lo que pagamos nosotros (vimos triplicar este precio a japoneses).

 

Dos niños jugando con las bicis en Bukhara


En cuanto al regateo, en Uzbekistan existe regateo en casi todo (sobre todo en alojamientos, transporte y compras) pero tampoco es un regateo de esos que se convierten en una lucha. Ellos saben hasta donde pueden bajar y si les dices un precio que no se pueden permitir, simplemente te dirán que no y no te insistirán. Es más, en muchas ocasiones, si te dicen un precio y les dices que te lo bajen, te lo bajan sin ningún problema sin que tú les des un primer precio.

 

Gente en el mercado de Samarcanda


En definitiva, en Uzbekistan os sentiréis muy a gusto y notaréis que estáis intercambiando culturas. Los uzbekos tienen una gran sonrisa y son gente muy abierta. También hay que decir que no son nada pesados y si notan que te están molestando, simplemente se van y no te agobian. Solo si tú estás dispuesto a entablar conversación, la tendréis. 

 

Mujeres paseando por Bukhara

 

En Uzbekistan la sanidad pública no es precisamente de lo mejorcito así que no os la juguéis y contratad un seguro de viajes. Nosotros usamos siempre InterMundial y por ser nuestro lector tienes un 10% de descuento con el código INTERM10 a través de este link:

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