La plaza del Registan de Samarcanda

La principal motivación de visitar Uzbekistan era pisar la plaza del Registan de Samarcanda. El Registan se presenta como la plaza más importante en la Ruta de la Seda. Un lugar por donde pasaban todos los caminos de la Ruta de la Seda y punto de encuentro del conocimiento de Asia Central. Fueron los mercaderes y los científicos de la época quienes hicieron a Samarcanda mítica. La que ahora conocemos como la “mítica Samarcanda”. La plaza del Registan está formada por 3 grandes madrazas, las más grandes que vimos en todo el viaje, que tuvieron una importancia en la época y que hacen soñar día tras día a viajeros de todo el Mundo.

 

Plaza del Registan en obras

 


Nuestro paso por el Registan no fue como nosotros lo esperamos. Tuvimos mala suerte (una vez más) y nos encontramos la plaza en obras. La decepción fue máxima ya que llevábamos mucho tiempo soñando con estar allí en medio de la plaza, sentados, con tranquilidad, mirando a un lado y a otro. Nos encontramos con una plaza totalmente en obras donde solo se podían visitar 2 de las 3 madrazas y donde no se podía acceder a la plaza en  sí.


Vamos a empezar explicando cómo entrar al Registan y los precios para acceder. Para entrar a la plaza del Registan hay que pagar. El acceso a la plaza se puede hacer desde 2 o 3 sitios al menos y el precio para entrar será dependiendo de la cara que te vean. Y es así de simple, dependiendo de dónde seas y de la cara de tonto que te vean te harán pagar un precio u otro. Los accesos a la plaza los llevan policías que se llevan el dinero a su bolsillo y por primera vez nos sentimos muy incómodos en Uzbekistan. Nosotros entramos por la entrada que hay a la izquierda de la madraza Tillya Kari por donde no había vigilancia y por tanto no pagamos entrada. Fuimos a parar a esa entrada porque seguimos a la gente uzbeka que entraba por allí. Más tarde no nos salvamos de pagar porque un policía nos paró a pedirnos el dinero oportuno pero gracias a entrar por allí pudimos visitar las 3 madrazas ya que una estaba cerrada y no se podía acceder pero como habíamos pasado por ese acceso los obreros no nos pusieron problemas para que visitáramos la conocidísima madraza de Ulugh Beg.

 

Madraza Ulugh Beg en el Registan de Samarcanda

 


La madraza de Ulugh Beg es la que encontramos a la izquierda de la plaza. Como su nombre indica, fue construida por orden de Ulugh Beg del que se dice que dedicaba más tiempo a la astronomía y la ciencia que a gobernar. Ulug Beg fue un intelectual de la época y ordenó construir esta madraza  que estaría destinada al estudio de la ciencia, la astronomía, la filosofía y la teología. La Ruta de la Seda reunió a grandes científicos y los mejores venían a estudiar a la madraza de Ulugh Beg de Samarcanda. En su época de esplendor, habían unos 100 estudiantes viviendo en las celdas de esta madraza.

 

Interior de la madraza Ulugh Beg en Samarcanda

 

Obrero en lo alto de un minarete del Registan de Samarcanda

 


Estando en el Registan nos paramos a pensar en la importancia del sitio. No solo era un lugar precioso arquitectónicamente hablando, sino que había sido un lugar que había reunido mucho conocimiento, grandes científicos y pensadores. Estábamos en un sitio donde se habían hecho muchos debates, descubrimientos y estudios muy avanzados para la época. Estábamos pisando la madraza más prestigiosa de Asia Central en tiempos de la Ruta de la Seda y eso era de admirar. Todos los caminos de la Ruta de la Seda tenían como punto común el Registan de Samarcanda y nosotros estábamos allí, en ese lugar histórico.

 

Madraza Tilla-Kari en el Registan de Samarcanda

 

Detalle de la madraza Tilla-Kari en Samarcanda

 

Patio de la madraza Tilla-Kori en el Registan de Samarcanda


Tras entrar de extranjis a la madraza de Ulugh Beg, nos dirigimos a la madraza Tilla Kari que es la madraza del centro. Esta madraza fue construida después de la de Ulugh Beg e hizo tanto la función de madraza como de mezquita. Su interior es el más bonito de las tres pues, a parte de un bonito patio, hay una pequeña mezquita con una cúpula dorada que es increíble. Tras entrar y hacer unas cuantas fotos, salimos de la cúpula pues ya venía un policía a pedir dinero por sacar fotos a otros turistas y los siguientes seríamos nosotros. 

 

Interior cupula de la madraza Sher-Dor en Samarcanda

 

Detalle del Interior de la cupula de la madraza Sher-Dor

 


Salimos de la madraza y nos dirigimos a la última que nos quedaba por ver, la madraza de Sher Dor que es la que está a la derecha de la plaza. En el camino nos paró un policía diciendo que le enseñásemos el ticket de entrada y le dijimos que no teníamos pues habíamos entrado por la otra puerta. Nos dijo que teníamos que pagar y nos decía un precio que nos pareció una barbaridad así que le dijimos que no teníamos intención de pagar ese dinero y que nadie nos había avisado que teníamos que pagar. En verdad sabíamos que nos harían pagar pero no estábamos dispuestos a darle lo que nos pedía. Así que bueno, tras unos momentos de tensión al final nos dijo que le diésemos 12.000 sums cada uno por ser estudiantes (unos 4 euros) pero no nos iba a dar ticket cosa que le dijimos que si le pagábamos era con la condición de un ticket porque sino el próximo policía nos haría pagar otra vez. Nos dimos cuenta que estábamos tocando las narices más de la cuenta al señor y al policía que nos pedían el dinero y que estaba la cosa tensa pero estas estafas y sobornos nos dan mucha rabia. Al final accedieron a darnos un ticket que nos insistieron que solo nos valdría para entrar por esa vez a la plaza. 

 

Madraza Sher-Dor en el Registan de Samarcanda 

 

Detalle de la madraza Sher-Dor en el Registan de Samarcanda

 


Tras aclarar esto, entramos a la madraza Sher Dor que es la que tiene en la fachada dos grandes mosaicos de leones. La representación de los leones en una madraza va en contra del arte islámico pero aquí se hizo una excepción y aun así  el edificio se usó como madraza. En esta madraza se encuentra la tumba del santo Imam Muhammad ibn Djafar.

 

Patio de la Madraza Sher-Dor en Samarcanda

 

Interior cupulas madraza Tilla-Kari 


La visita al Registan nos encantó pues de todos los lugares que vimos en Uzbekistan este es el que quita más el aliento por sus grandes dimensiones, la cuidada arquitectura y la historia del lugar en sí. No obstante, la sensación que nos llevamos del lugar fue un poco agridulce pues las obras no nos dejaron disfrutar de la plaza como se merecía. Es una espinita que nos llevamos y que nos hará volver algún día para pasarnos horas disfrutando del lugar más importante de la Ruta de la Seda.

 

En Uzbekistan la sanidad pública no es precisamente de lo mejorcito así que no os la juguéis y contratad un seguro de viajes. Nosotros usamos siempre InterMundial y por ser nuestro lector tienes un 10% de descuento con el código INTERM10 a través de este link:

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Para acabar algunas recomendaciones: el Registan es el único lugar de Uzbekistan donde vimos a policías hacer el negocio del siglo con los turistas. Os harán pagar una entrada y en las guías veréis que se trata de un lugar de pago pero mucho cuidado con lo que os piden. Nosotros pagamos al final 12.000 sums y hablando con otros turistas fuimos los que conseguimos el precio más barato. Los compañeros del hostal que eran también españoles pagaron 25.000 sums cada uno y vimos a policías pedir el triple a un japonés. Además, es conveniente que os peleéis por un ticket pues los policías van merodeando por el complejo pidiendo dinero así que si no tienes un ticket que demuestre que has pagado seguramente os volverán a pedir el dinero. Da rabia pero es así. Aitor subió al minarete de una de las madrazas porque le hacía gracia y el soborno al policía fue de 5.000 sums.

 

 

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